Icono del sitio Café y Letras

Reseña: Doce años, siete meses y once días

Título: Doce años, siete meses y once días
Autor: Lorris Murrail es crítico gastronómico y ha escrito un gran número de novelas para jóvenes y adultos.
Editorial: Destino, 266 páginas.

¿Por qué abandona Jack Stephenson a su hijo? ¿Por qué alguien iba a dejar en medio del bosque a su hijo sin ninguna explicación aparente?

Narrado en tercera persona, el libro comienza con un pequeño incidente que nos muestra a Jack Stephenson y su amor a su coche, un Chevrolet Impala SS del 95 color dark cherry metallic.

Acto seguido pasamos a Walden, su hijo, quien está participando en un partido de béisbol, su padre está observando la torpeza de su hijo en el juego, en los deportes en general, pues Walden es un chico más bien intelectual y con otras inquietudes muy diferentes a las de su padre. Al acabar el partido Jack y Walden comienzan un viaje hacia el norte que durará unas horas, Walden desconoce el destino pero Jack parece tenerlo todo preparado.

Cuando llegan a un claro en el bosque Walden puede ver una cabaña, piensa que su padre y él van a pasar allí unos días, su padre empieza a enseñarle todo lo que posee en esa pequeña cabaña de madera, algunas latas de conserva, una escopeta y los libros de Thoreau, un naturalista que pasó una época retirado en los bosques viviendo de la naturaleza. Cuando Jack anuncia que se marcha y que Walden se quedará solo éste piensa que es una broma, pero Jack se va cerrando la puerta tras de sí y arrancando su a amado coche para desaparecer en la oscurdad de la noche.

Los días para Walden se harán largos, pero no más que esa primera noche, pensará en el motivo que tiene su padre para hacer semejante cosa, y finalmente se aventurará a salir de la cabaña.

Esta es una historia de dos personajes, aunque nos encontramos a solas con Walden en los bosques hasta bien avanzado el libro. Walden es un chico de doce años al que le gustan las maquetas, los dinosaurios y las ciencias naturales, en cambio no le gusta ningún tipo de deporte y detesta las películas de acción. A lo largo de la historía veremos como Walden se enfrenta a sus miedos e intenta cumplir las espectativas de su padre para «convertirse en un hombre de verdad», en todo momento estará presente Jack, en sus pensamientos y nos mostrará también algunos rasgos de su personalidad.

Jack Stephenson ama los deportes y a su Chevrolet Impala SS del 95 color dark cherry metallic, que podría decirse que es el tercer personaje más importante de esta historia, Jack es muy perfeccionista y le gusta hacer las cosas a su manera, por diferentes episodios que su hijo recordará vemos que tiene un aparente transtorno obsesivo compulsivo, lo que daría explicación a alguno de sus actos y nos hará preguntarnos si acaso Jack ha caído en una locura mayor.

 

La primera parte del libro es bastante lenta, pero vemos la evolución de Walden y como con la yuda de los consejos de su padre y los libros de Thoreau intentará mantenerse vivo y alejado de los peligros de la situación en la que se encuentra. Es una pena que durante este espacio de tiempo el autor no haya jugado a intercalar a los dos personajes, pues hasta mitad del libro no encontramos algo de tensión en la aventura de Walden, y es entonces cuando pasamos al personaje de Jack, esta parte es mucho más descriptiva y deja poco lugar a la intuición, el autor te explica paso a paso por que Jack actua de esta manera, y sabes que es lo que va a pasar a continuación, vuelve la tensión ya al final del libro.

La lectura es bastante amena si no fuese por esa perdida de intriga en la primera mitad del libro que hace que se pierda el ritmo con el que empieza, y la tan explicativa segunda parte.

Los escenarios en los que se desarrolla la historia son los bosques de Maine, una gran zona de arboleda y lagos de la que a mi entender el autor no ha sacado todo el potencial, puede ser debido a que acabo de leer el extraordinario libro «Salvaje» de Cheryl Strayed y no hay nada como una experiencia real plasmada en un libro para poder transportar ante el escenario al lector. Siento que el autor no ha estado en esos bosques o no ha pasado como mínimo unos días acampado para poder narrar con intensidad y crear la atmósfera adecuada.

En conjunto esperaba más del libro, el título engancha, pero muy pronto intuyes a qué se debe, la portada es muy llamativa y el comienzo prometedor, pero le falta ese algo que de verdad te hace verte en los bosques de Maine, y hay apariciones de algunos personajes que están metidas en la historía pero que en realidad no tienen ningún aporte a su desarrollo. Creo que es para un público más bien juvenil que no esté acostumbrado a leer novelas con temas de montaña o aventuras.

 

Salir de la versión móvil