Reseña “Agujero” de Hiroko Oyamada

Reseña “Agujero” de Hiroko Oyamada

La historia comienza cuando al marido de Asahi, llamado Muneaki, le ofrecen un nuevo trabajo en otra localidad. Asa no muy contenta con su trabajo temporal actual decide que dejará de trabajar para poder mudarse juntos al pueblo de los padres de su marido, ya que está mucho más cerca del nuevo trabajo de él. Además los padres de Muneaki les ofrecen una casa para vivir justo al lado de la suya.

Asahi se despide de una compañera de trabajo y mientras las dos hablan hace algunas reflexiones sobre su vida, quiere trabajar pero su trabajo actual no le llena “me quitaba mucho tiempo para lo poco que me pagaban” también expresa alguna dudas sobre su vida actual “Este año cumplo treinta, la verdad es que me habría gustado tener un trabajo fijo aunque fuese una vez en la vida”. Tampoco le gusta especialmente la idea de ser ama de casa o tener hijos “Si ocurre bien y si no también”, siente que no posee ese instinto maternal. Aquí ya vemos que ella está bastante perdida, además está algo desconectada de su marido que pasa la mayor parte de su tiempo libre enganchado al móvil.

La primera impresión de Asa en su nuevo hogar es la de haber llegado a un lugar completamente distinto a lo que estaba acostumbrada “Por un momento tuve la sensación de que me había mudado a un lugar muy lejano en el que el ritmo del día y de las cuatro estaciones era totalmente distinto…”. Pronto se da cuenta de la cantidad de tiempo libre que le deja su nueva condición de ama de casa, ahora tiene toda la tarde libre.

Un día de camino al konbini pasa por un sendero que transcurre al lado del río, no hay nadie, solo algunos insectos, hasta que de pronto un animal aparece delante de ella, negro y con pinta de mamífero robusto que no consigue identificar, el animal parece guiarla hasta el río, y así acercándose a la orilla Asa cae de repente en un agujero del que solo le sobresale la cabeza y el animal desaparece. A partir de este momento Asa empezará a encontrarse con personajes que nunca antes había visto en aquel lugar, entre ellos un montón de niños que aparecen en el supermercado, bañándose en el río, adultos que interactúan con ella pero ¿los ve solo ella? ¿Cuánto hay de real o sobrenatural en todo lo que le ocurre desde que cae en el agujero?

Opinión:

La autora nos envuelve en los escenarios rurales, las detalladas descripciones de la flora y de toda clase de animales que por pequeños que sean pueblan el paisaje, tan bien lo hace que incluso puedes sentirte allí con la protagonista cerca del río escuchando el canto ensordecedor de las chicharras.

La narración en primera persona nos acerca a las emociones y pensamientos de Asa, esa sensación de estar perdida y atrapada en una situación, en un lugar que no es precisamente donde esperabas estar pero al que el destino te ha llevado, atrapada en la vida rural, desarrollando las actividades de ama de casa, acostumbrándote al entorno natural y como gran metáfora cayendo atrapada en un agujero tras dejarte llevar por un animal oscuro que no sabes bien qué es.

Los personajes más destacables son los que Asahi conoce después de caer en el agujero, ya que los presentados anteriormente se dedican a sus vidas laborales y poco aparecen en la narración. El personaje principal, Asahi, no evoluciona en el tiempo que dura la narración, sigue dejándose llevar hasta el final por lo que le sugieren el resto de personajes o por lo que se supone que debe hacer. 

Lo que más me ha chocado de este relato es que no hay un final en sí, tal y como estamos acostumbrados, simplemente la historia se acaba. Me hubiese gustado que se aclarasen las dudas que dejan los personajes más interesantes, dudas con las que la propia Asa convive, nos quedamos como la misma protagonista, atrapados en la historia, con dudas y sin soluciones.

Sobre la autora:

Hiroko Oyamada nacida en Hiroshima en 1983 ha recibido varios premios por sus relatos. Cuenta que escribió Agujero tras un parón como escritora en el que sentía que no avanzaba y le daba vueltas y vueltas a los mismos textos que era incapaz de terminar. Hasta que un día montada en su bicicleta pisó un insecto que creía muerto, pero este se retorció bajo su rueda, sintió que tenía que escribir sobre ello, completó el relato cuando, después de quedarse embarazada, soñó con la criatura que describe en Agujero, el mamífero indeterminado cavando un hoyo en la tierra.

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